Territorio de la Vera

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Ruta del Queso de La Vera

«La Vera: paraíso natural y retiro imperial»

Desde las cumbres de Gredos y hasta las fértiles vegas del Tiétar se encuentran los frondosos bosques de castaños y robles en las montañas y galerías de fresnos, alisos y sauces en los cauces de los ríos. Auténtico paraíso natural jalonado por más de una cuarentena de gargantas naturales, formando espectaculares piscinas naturales de aguas limpias y frescas.

A esta explosión de naturaleza se suma una cuidada arquitectura popular de casas entramadas serranas que podemos encontrar en cinco localidades que son conjunto histórico artístico por su buen estado de conservación: Pasarón de la Vera, Garganta la Olla, Cuacos de Yuste, Valverde de la Vera y Villanueva de la Vera.

Pero, sin lugar a dudas, dos de los monumentos más emblemáticos con los que cuenta el territorio son el Monasterio de Yuste y el Palacio de los Condes de Oropesa, en Jarandilla, y los dos están ligados a la figura del emperador Carlos V. La Vera fue retiro imperial de Carlos I de España y V de Alemania, que decidió pasar sus últimos días en Yuste, lugar ameno y de clima saludable donde poder descansar en la quietud y apartamiento del monasterio. En el primero se hospedó tras su largo viaje, desde que desembarcó en Laredo, esperando a que finalizasen las obras de remodelación del monasterio y al segundo llegó el 3 de febrero de 1557 y permaneció con su séquito hasta su muerte (21 de septiembre de 1558).

Los quesos de La Vera son quesos frescos o madurados, de oreados a semicurados, elaborados con leche entera de cabra. De pasta compacta, opcionalmente aceitados, grasos y aromáticos. La presentación es cilíndrica e irregular y muchos están cubiertos de una fina capa de pimentón.